Obligados a ver buenas noticias
El Senado de Rumania aprobó una ley que ordena a la televisión y radio estatales a emitir noticias más "felices" argumentando que tanta tristeza enferma a la gente.
De acuerdo a la norma, las emisoras tendrán que darle un tiempo equitativo a cuestiones "positivas" y "negativas" en sus noticieros. Los impulsores del proyecto, dijeron que las noticias negativas tienen un "impacto extraordinariamente dañino e irreversible en la salud". El Senado aprobó la ley unánimemente. Un senador argumentó que los noticieros muestran demasiado del "lado oscuro de la vida".
Para muchos en Costa Rica, la ley recién aprobada en Rumania no suena del todo descabellada, la población siente el efecto de las malas noticias difundidas por los noticieros, especialmente los televisivos, los sucesos diarios se han convertido en la principal arma de competencia para ganar en el rating de las encuestas, según opinó en VIDA FM el Dr. Carlos Sandoval, director del Instituto de Investigaciones Sociales de la UCR, quién también añadió que lo más grave es que "los medios de comunicación cuando informan de lo negativo no lo explican... no analizan las causas" haciendo referencia a las extensas secciones dedicadas a los hurtos y accidentes de tránsito sin explicarle a la audicencia los factores que producen estos hechos.
Antes las malas noticias y como afectan a la población el sociólogo Sandoval dice que las personas que más ven sucesos se "se sienten más inseguras" basándose en que "solo existe lo negativo" y deja una reflexión invitando a las personas a que demanden a los medios mejores contenidos de información y añade que el público al final se convierte en el mejor juez de los noticieros.
Lo que no se puede desconocer es que las malas noticias son reales y no son invención, pero siempre hay una mejor manera de presentarlas y abrir un espacio necesario a las noticias positivas. La iniciativa sin duda debe provenir desde adentro de los medios, los encargados de brindar la información, pero como receptores, los costarricenses tienen la última palabra y escogen lo que desean ver.
Entrevista con el Dr. Carlos Sandoval
|